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El Monasterio

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          El Monasterio

     
 

 
  Parte de la fachada del Monasterio

   Cuando ingresamos en el Monasterio, encontramos en el recinto claustral el ámbito adecuado para el encuentro con el Dios amado, el cual, con su energía divina, convierte nuestra vida concepcionista en fermento vivificante para los demás.

 

 

         Ermitas del Monasterio

  

    En ellas encontramos la paz y la luz del Espíritu, mediante la Palabra de Dios, que nos ayuda a hacer el cambio de nuestra mente de pecado a la de Dios, pura y santa.

 

     
     

  Iglesia del monasterio

   

    En ella resuenan las melodías gregorianas que cantamos las Monjas, y la alabanza divina que compartimos con los fieles.

          

 

   

   Parte central del Oratorio de la comunidad:

   En el largo tiempo de oración que dedicamos las Monjas ante el Señor Sacramentado, nos hacemos voz de los que no saben orar, amor de los que no saben amar, y ofrecemos al Padre las angustias y dolores, las esperanzas y gozos de los hombres nuestros hermanos, rogando al Padre que el hombre vuelva a encontrarse consigo mismo, con lo que es por divino querer.

El Sagrario y los lienzos están pintados por una

Monja de la Comunidad

   

                                                        Jardines del Monasterio

 

"Oh Señor, Dueño nuestro, qué glorioso es tu nombre en

toda, la tierra" (salmo 8,2). Es ungüento derramado en

toda la creación, que las concepcionistas contemplamos

y adoramos

 

   

                                                      Paseo de la fuente del Sagrado Corazón.

 

Todo en el Monasterio nos ayuda a la contemplación del que

nos llamó a "estar con él" a seguirle muy  "de cerca" por ello

le decimos que sólo deseamos tener sus mismos sentimientos

y obras, los que tuvo durante su vida terrena.   

  

   

                                                         Parte de la Biblioteca del Monasterio para la formación de las Monjas

 

 

 

   

                                                        Sala de Labor, para el trabajo en común de las Monjas

 

 

        La Comunidad trabaja en restauración de imágenes, pintura al óleo, iconos, esmaltes, encuadernación, huerta y arreglo de jardines.

 

 

 

                                                Huerta del Monasterio.

 

"Dios creó al hombre a su imagen y semejanza... y le puso

en el jardín del Edén para que lo cultivase". (Gn. 1, 26: 2, 8). Con

 este espíritu hacemos nuestro trabajo convirtiéndolo en un

canto de alabanza al Creador de todas las maravillas

del Universo. Por mucho que comprometa lo dirigimos

a la contemplación

 

   

      Nuestra espiritualidad de paraíso que es María Inmaculada, nos estimula a vivir el amor divino y el fraterno con intensidad, el cual nos mantiene unidas en la alabanza divina; unidas en el trabajo; unidas en todo acontecimiento; unidas en la fidelidad a Cristo.

     Nuestra gran preocupación es crear en el Monasterio el ambiente de paz, de amor, de armonía, de bondad con todas las hermanas.

   

 

 

 

    Imagen de Santa Beatriz de Silva venerada en nuestro Monasterio, y a quien los fieles de Alcázar de San Juan, por los muchos favores que les concede Dios por su intercesión, veneran con mucha devoción.

 

 

El Monasterio de Alcázar de San Juan se Inauguró el día 19 de marzo de 1973, y durante los años de maduración del carisma primigenio fundó un.....

.....Monasterio filial en Campo de Criptana (Ciudad Real) el día 30 de abril de 1987, fecha aniversario de la bula fundacional de la Orden: "Inter Universa" del Papa Inocencio VIII.

La fotografía pertenece el patio central del Monasterio.

 

   

Escudo de la Orden

 

 

 

Imagen de la Virgen Inmaculada en forma de Abadesa que preside nuestro coro.

 

    Santa Beatriz nos invita a mirar a María Inmaculada, seguir su ejemplo e invocar su protección, porque la Virgen quiere que sus hijos retornen al que les dio la existencia, a su Padre y Creador, a fin de que avancen en su pacificación interna y externa. ¿Objetivo fascinante? Si. Pero no imposible si hay jóvenes generosas que superando lo incomprensible se consagren a Dios en el claustro para esta gran misión de la Iglesia tan urgente en el mundo actual. "El radicalismo del testimonio de Santa Beatriz es una sacudida para nuestra pereza", nos dijo Pablo VI.

    Nuestro Monasterio celebra convivencias de oración y liturgia para dar a conocer esta antigua pero nueva espiritualidad.

    La Iglesia nos necesita. Pregúntate, ¿ No seré yo llamada a esta gozosa misión de paz y amor, consagrándome a Dios por María?