CARTA DEL MES de Enero'07
LA CUESTA DE ENERO
Enero, ya es bien sabido, es el mes de la vuelta a la realidad. En el lejano diciembre, la sociedad, incluso en los tiempos peores, procura abrir un pequeño paréntesis a la alegría de la Navidad. Habiendo salud, aunque la mesa esté flaca de manjares, se pone un poco de turrón y la botella de anís y todo suena a fiesta. Las calles también se han adornado de luces y extraños personajes colgados de balcones que hemos heredado de los pueblos paganos.
Pero, atravesado el túnel del año nuevo, llega la cruda realidad: la vuelta a la rutina, el regreso a la escuela, las cuentas del mes, los kilos de más… y sobretodo, que todavía nos queda la cuesta de enero, para que algunos podamos llevarnos algo de lo mucho que les sobra a los grandes comercios.
Entre un momento y otro, entre la Navidad pasada y el primer mes del nuevo año, es bueno que los cristianos sopesemos cómo hemos vivido este tiempo y cómo nos disponemos a vivir el año 2007. Atrás han quedado las celebraciones navideñas, los signos solidarios como esa “caravana de la caridad” o el mercadillo del Comercio Justo, y los niños y niñas sembrando de estrellas el pueblo… ahora empieza un trimestre cargado de actividad que nos llevará a la Cuaresma.
A nivel eclesial, en este mes de Enero, tenemos gratos proyectos que nos hacen respirar comunión y gracia: la Iglesia nos recuerda que en España vivimos ya 44 millones de personas y que nosotros, junto a los inmigrantes, formamos una sola familia donde debe existir el respeto, la acogida y la tolerancia; del 18 al 25, una semana de oración por los cristianos pidiéndole a Dios la unión de todos los que le llamamos Padre y, los más pequeños de nuestras comunidades, ha sido invitados a ponerse en camino con la jornada de la Infancia Misionera. Por último, Manos Unidas, que ya nos ha enviado el material de la campaña que celebraremos en Febrero, se ha propuesto como objetivo la educación primaria universal para el 2015. Como vemos, grandes proyectos que buscan llevar el desarrollo a todos los pueblos, enseñando el rostro de un Dios que quiere la justicia entre los hombres. Mientras que no haya justicia en la tierra, nunca podrá existir la paz porque “la justicia y la paz se besan” nos dice el salmo.
Ha pasado el tiempo de la Navidad , ahora llega el tiempo de la solidaridad, de la oración y el compromiso. Hagamos nuestro el interés de la Iglesia , y con nuestros signos, anunciemos al Niño nacido buscando la justicia de hombre y su desarrollo en dignidad.
No hagamos de nuestra fe “una cuesta de enero” difícil de andar.
Julián Martín
Foto del recuerdo:
En Julio del 2006, una mafia de tráfico de personas llegó a La Solana con 30 africanos, que dejarom abandonados en la plaza del pueblo, después de haberles cobrado fuerte sumas de dinero. La mayoría, sin nada, recibieron el abrazo y la ayuda de la Iglesia, con alguno de ellos me hice esta fotografía en la Casa de la Iglesia.