CARTA DEL MES de Mayo'07

CON MARIA, BUSCANDO LA SANTIDAD INTERIOR

Os tengo que confesar que en este mes de mayo he recordado trazos de mi infancia. Me recuerdo con la cartera al hombro, el plumier lleno de colores gastados y en mis manos las flores que mi madre, en unas ocasiones, y mi abuela, en otras, me daban para llevar a la escuela y ponerlas a la Virgen. Todas las tardes, durante el mes de mayo, antes de abrir los libros y cuadernos en el aula, nuestro primer recuerdo era para la Virgen. Allí , en un rincón de la clase, estaba colocada su imagen sobre un pupitre con honduras para los botes de tinta; los botes vacíos de cristal de las conservas hacían de floreros... allí, con el olor de la tarima regada y de las flores cortadas, con la ilusión del niño que mira a su Madre, me veo diciendo: "Como soy tan pequeñito, y tengo tan poquita voz, vengo a decirte: Viva la Madre de Dios".

Hoy, ya adulto y consagrado al Señor, aunque el mes de mayo de ahora ya no sea tan populoso como los de entonces, María sigue sonando en mi interior. Y me ha alegrado mucho que en este pueblo se ame tanto y tanto a la Virgen. Cada atardecer, he visto pasar a matrimonios cogidos del brazo, jóvenes que llegaban en sus motos, niños en brazos de sus madres y a otros jugando con el balón, hombres vestidos con el mono de trabajo, mayores agarrados a su bastón…. todos, cada atardecer, iban a saludar a la Virgen. ¡Cómo me ha alegrado ver a algunos jóvenes de rodilla, ante Maria!....

Este mes de Mayo lo comenzamos recordando a San Jose obrero, después vinieron los apóstoles Felipe y Santiago, y a San Juan de Avila y a san Matías y también celebramos la novena a la Virgen de la Encarnación, a Santa Gema y el Triduo a San Isidro… todos estos hombres y mujeres nos han recordado que el Señor pide que no nos olvidemos de El, y que busquemos la santidad por el camino de la vida, en medio del dolor y el trabajo de cada día.

Con el ejemplo de María y de su esposo José, de los santos y santas de la Iglesia , se nos invita a vivir con “una Vida interior ”: es una exigencia de la llamada que el Señor ha puesto en nuestras almas. Hemos de ser santos: cristianos de veras, auténticos, canonizables; y si no, habremos fracasado como discípulos del único Maestro Resucitado

Mirad además que Dios, al fijarse en nosotros, al concedernos su gracia para que luchemos por alcanzar la santidad en medio del mundo, no nos ha dejado solos, su Espíritu Santo nos acompaña en el caminar y nos impulsa a buscarla; el acontecimiento de Pentecostés así nos lo revela.

Tenéis, pues, que desear que otros os acompañen por los caminos del Señor y descubrir así vuestra vida interior y el camino de la santidad que lleváis marcada en el alma. Solo el que busca… encuentra.

Si no queremos hacer de las Primeras Comuniones un mero acto social; si no queremos que las confirmaciones se conviertan en un “rito de iniciación” al margen de la fe; si no queremos que las bodas queden reducidas a un momento de lucimiento…. tendremos que hacer el esfuerzo para recuperar la imagen del Dios que vive en nuestro interior, y como María, esperar la hora de la revelación.

Acabo felicitando y saludando a María Inmaculada  por estar llena de gracia, por ser transparencia de Dios, espacio total y libre para El... por ser cuna donde habitó Jesús, por ser su madre, y porque los hombres tenemos una madre así: María Inmaculada.

Julián Martín

Foto del recuerdo:

Esta es la imagen de la Virgen del Consuelo (Parroquia de Santa Catalina de La Solana) a quien le rezo con mucha fe.