CARTA DEL MES de Agosto'07

ROGAD AL DUEÑO DE LA MIES QUE MANDE OBREROS A SUS MIES

 

Queridos amigos:

El cristianismo es una vida, no un mero culto externo. El culto a Dios es necesario, pero no basta para ser buen cristiano. La asistencia a Misa es sobre todo un acto de amor de un hijo que va a visitar a su Padre: por eso el motivo de la asistencia a Misa debe ser siempre el amor.

Muchos cristianos no caen en la cuenta del valor incomparable de la Santa Misa. Decía San Bernardo: «Una sola Misa glorifica más a Dios que lo que le glorifican en el cielo por toda la eternidad todos los ángeles y santos juntos, incluyendo a la Santísima Virgen María, Madre de Dios…..” “el que oye devotamente una Misa en gracia de Dios merece más que si diera de limosna todos sus bienes”.

A los hombres nos gusta celebrar los grandes acontecimientos como los bautizos, las primeras comuniones, las bodas, los aniversarios pero la Misa es el acto más grande, más sublime y más santo que se celebra cada día en la Tierra. Ni las procesiones de Semana Santa, ni las devociones a los santos y santas se acerca, siquiera, a la grandeza del Sacrificio de la Eucaristía.

Pero sin sacerdotes, no hay Eucaristías, lo sabemos todos; y aunque el número de presbíteros nunca ha sido suficiente para afrontar las exigencias de la evangelización y del cuidado pastoral de los fieles, su escasez se nota hoy especialmente en algunas partes del mundo, porque disminuyen los sacerdotes sin que haya un suficiente reemplazo generacional. Una de esas partes es nuestro país, y en él, nuestra Diócesis, que ve como cada día van faltando mas sacerdotes para enviar a los pueblos, y cómo las edades de los que estamos ahora mismo en activo, son muy altas ( 59'4 años es la edad media de los sacerdotes de Ciudad Real); esta situación se agrava ya que en los próximos seis años se esperan sólo 20 ordenaciones, y una media de fallecimientos entre 30 a 35 sacerdotes; es decir, que el problema acaba de empezar. De hecho, en nuestro pueblo, hemos visto descender progresivamente el número de sacerdotes, e ir pasando de cuatro a tres, de tres a dos, y últimamente, a estos dos, poner en sus manos la Parroquia de Puerto Lápice. La situación, sin ser dramática, como en otros lugares, empieza a ser preocupante. Esto, sin duda, obligará a cambiar y suspender actividades y celebraciones que hoy las consideramos normales, e incluso, “obligatorias” porque siempre se ha hecho así. Eso no vale ya.

En relación con este tema, nos han llegado las críticas de algunas personas que no han visto con bueno ojos la eliminación de la misa de 10 de los domingos; otras que tampoco han visto bien que mantengamos, a su costa, la misa en la ermita de San José, a partir de septiembre, a las 10 y media; y otras tantas que no comprenden el retraso de la celebración de la misa vespertina a las 9 de la noche… es posible que nos hayamos equivocados en estos cambios, es posible también que hayamos roto la costumbre y el hábito de algunas personas; pero creedme que hemos buscado lo mejor para todos teniendo en cuenta que estamos dos curas en activos para dos parroquias en dos pueblos distintos y hay que suplirse y ayudarse y no se llega. Estos cambios, de los que he hablado, no han hecho nada más que empezar. Estemos todos preparados para los nuevos tiempos.

Mientras tanto, el pueblo cristiano tiene buenos motivos para, por un lado, dar gracias Dios por el don de la Eucaristía y el Sacerdocio y, por otro, rogar incesantemente para que no falten sacerdotes en su Iglesia.

Julián Martín

Foto del recuerdo:

Unos de los momentos más impresionantes que he vivido como sacerdote: la despedida de Don Rafael como obispo de Ciudad Real, y la llegada de Don Antonio , como nuevo pastor y guía de la Diócesis. Esta foto es de la entrada de Don Antonio como Obispo de Ciudad Real