CARTA DEL MES de DICIEMBRE'06

"LA" NAVIDAD

Sí, en singular… porque otra cosas muy distinta son las navidades, esas que nuestras gente llaman las dulces y blancas navidades, de tantas celebraciones y fiestas gozosas pero costosas, de alegrías bullangueras y callejeras, día de melancolías y recuerdos tristes para muchos.

Son unos días que nos sentirnos más felices, pero más por los alimentos y escaparates que por el nacimientos del Señor. Todos queremos sentirnos buenos y jugar, con caretas incluidas, a ser hermanos; y hasta compartimos todo eso que nos sobra… y cantamos a la paz y al amor. ¿Acaso no nos quedamos en lo puramente bello y estético del canto?

Pero la Navidad , en singular, es otra cosa. Es la cercanía de Dios, el encuentro de Dios con el hombre…. El Amor que inventó lo que nadie podía sospechar: hacerse como uno de nosotros, tocar con su cara la tierra para que recobráramos lo bello y hermoso del vivir humano.

Por eso, como creyente, me niego a celebrar ese tipo de navidad absorbida por el consumo; unas navidades tristemente manipuladas y domesticadas por los sistemas y las más hiriente publicidades comerciales. Ya sé que casi no sirve de nada luchar, contra los poderosos y aprovechadores de todo, pero denuncio todo ese tipo de celebraciones, que, con ocasión de algo tan serio y sublime, favorece sólo las desigualdades injustas, los hedonismos y los egoísmo más feroces.

Por favor, no colaboremos a hacer del Misterio más íntimo una farsa o comedia, que para nada sirve; si no es para llenar los bolsillos de los ventajistas.

Nada de derrotismos. Porque también existen hombres y mujeres – muchos- que sienten y viven, al calor del hogar, alegrías y penas, encuentros y amores. A aquellas familias, que unidad, van a la Misa del Gallo; a aquellos jóvenes, que lejos de vivir los desmesurados propósitos de los “locales”, vive las Navidad en el hogar y con los amigos; a aquellas personas, que sin importarles el tiempo que es , siguen acogiendo al inmigrante, acompañan al que está solo y se preocupan del enfermo.

Para los otros, me temo que para la mayoría, no me resisto a tomar en la mano la Palabra de Dios y recordar a aquel profeta Amós, que sabía mucho de casos parecidos y vivía la tristeza de un pueblo abatido, decía: “Me río de vuestras fiestas. Y detesto vuestras cenas y comilonas”. Yo añado: No quiero escuchar vuestros villancicos, que se han convertido en reclamo de escaparte, en música de los grandes almacenes o de ambientación de las calles.

Por tanto, cuando la justicia y la solidaridad sea una realidad gozosa para todos, cuando aprendamos a ser afables y comprensivos, porque Jesús lo fue, cuando dominemos las desigualdades y aprendamos a ser más niños…. Entonces sí, en singular, celebraremos la verdadera Navidad.

Sé tu uno de los que viven la Navidad en singular.

Julián Martín Martín

 

Foto del recuerdo:

En este lugar nació Nuestro Salvador, el oro que cubre el lugar en forma de estrella, señala el lugar de la Cueva de la Natividad en Belén. En las tres ocasiones que he estado arrodillado delante de esta estrella he sentido algo especial. La primera vez que fui, lo hice con el Seminario Diocesano en 1990: en los años 2005 y 2006 lo hice con la Parroquia de Santa Catalina de La Solana.