CARTA DEL MES de Abril '08
LAS CRITICAS A LA IGLESIA
Queridos amigos;
Las pasadas semanas, nuestra Diócesis, Obispos, sacerdotes y fieles de Ciudad Real hemos sufrido unos ataques injustos a través de las palabras y de las imágenes que vistas en las televisiones y escuchadasen las radios, por lo que ha sucedido en Abenójar.
Nos estamos acostumbrando a ver como la gente critica a la Iglesia Católica desde cuestiones meramente humanas, cuando fue el mismo Cristo quien le dijo a Pedro: "Simón, tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré Mi Iglesia".
La práctica de la Iglesia, las leyes eclesiásticas, incluso la doctrina de la Iglesia, están sujetas desde nuestro Señor. Así nos dice el catecismo de la Iglesia en el número 12: “La Tradición Apostólica es la transmisión del mensaje de Cristo llevada a cabo, desde los comienzos del cristianismo, por la predicación, el testimonio, las instituciones, el culto y los escritos inspirados. Los Apóstoles transmitieron a sus sucesores, los obispos, y, a través de estos, a todas las generaciones hasta el fin de los tiempos todo lo que habían recibido de Cristo y aprendido del Espíritu Santo”. ¿Que sería de la Iglesia si no tuviera normas que cumplir ni doctrina que respetar?
Sin embargo las ideas de modas, de las propias conciencias o de la cultura que estamos viviendo pueden confundir la fe de los cristianos: es lo que hapasado en Abenójar cuando una mujer, vice-secretaria de una cofradía se casó con otra mujer,y la Iglesia, con su leyes y doctrina, les pidió que dejara esa hermandad por no estar viviendo como la Iglesia enseña. Es así de claro. Si quieres estar dentro de la Iglesia,debes vivir como el Señor nos pidió, no como uno quiera o sienta. No faltan quienes invocan a Cristo y definitivamente no quieren saber nada de la Iglesia y tampoco de la Sociedad, considerando a su propio grupo, como los únicos buenos o con la razón verdadera.
La opción por la vida definitiva que nos ofrece Jesús Resucitado, es dura, sin duda,hay que entrar por la “puerta estrecha” quelibera las ataduras egoístas y hace posible construir el bien común. No vale “ensanchar la puerta”, somos nosotros los que tenemos que adecuarnos a ella. Desde niños empezamos esta vida de fe. Sabemos los Mandamientos de Dios y los Mandamientos de la Iglesia, sabemos que Dios es Padre y le pedimos el pan de cada día y que perdones nuestros pecados, le decíamos a la Virgen: Dios te salve María, llena eres de gracia y el Señor está contigo. De nuestros padres, especialmente de nuestras madres, conocimos estas oraciones y esta doctrina de la Iglesia. Hoy, no hay pocos que critican a los curas y catequistas porque mandan a los niños y niñas a aprender estas oraciones que nacieron hacen siglos y son base de nuestra fe. Si nos cuesta aceptar esta decisión, me pregunto… ¿qué fe están transmitiendo los padres a sus hijos que no los acompañan a las misas, que se enfadan porquetienen que aprenderse las oraciones, que nunca les hablan de Dios en casa, que prefieren e inscriben a sus hijos en otras actividades deportivas aunque dejen de formary aumentar su fe, y que ni tan siquiera eligen la clase de religión en el instituto porque les quita tiempo?
Como dice nuestro Obispo, “la experiencia de dos mil años de vida cristiana nos asegura que quien sinceramente acepta y ama a Nuestro Señor Jesucristo, a la Virgen, Madre de Dios y Madre nuestra, y a los Santos, sus testigos, ama también a la Iglesia, que, por mandato del Señor, nos da la vida de hijos de Dios en el bautismo y sigue cuidando nuestra vida cristiana con los sacramentos, la fe y la moral católica.”
Así hay que entender la Carta a los Hebreos que nosque no suframos por las corrección, porque Dios nos trata como a hijos". (Heb 3,12-13). Es verdad que toda corrección en el momento de recibirla es motivo de tristeza y no de alegría, pero más tarde produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados en ella.
Cristo fue el primero que recibió esta corrección en nombre de todos los hombres. Él fue el primero que pasó por la puerta estrecha para prepararnos las moradas eternas en la casa del Padre. Que estas palabras nos ayuden a unirnos a Él, que es el camino, la puerta y el Pastor que nos cuida.
Julián Martín
Foto del recuerdo:
Le tengo cariño a esta foto, es de nuestro Obispo Antonio, cercano siempre al que sufre y está solo, que aquí se hizo esta fotografía con Valen. Esta fotrografia la hice yo, estando el Obispo en su visita pastoral en La Solana en junio del 2004. Hoy la gente sin razón, lanzan piedras con palabra a nuestro Pastor por defender la Verdad de la fe.