CARTA DEL MES de JULIO '08

ALGO MAS QUE UN VIAJE…. UNA PEREGRINACION A TIERRA SANTA

Hace una semanas volvíamos de Tierra Santa,cinco horas de avión desde Tel Aviva Madrid. En la mente llevamos losevangelios, las experiencias vividas, la oración interiorizada, la vida del grupo. Ahí se quedaban esos 7 días donde 44 peregrinos de Herencia visitamos la Tierra Santa del Señor.El Padre franciscano Luis Cerrato que,durante 12 años ha formado parte de la Custodia Franciscana de Tierra Santa, al tenerlo de guía fue el primer regalo que el Señor nos había dado.

Inherente a toda experiencia de Dios es la imposibilidad humana de expresarla. El lenguaje tiene su limite en lo sagrado, lo santo. Y el corazón carece de espacio y de tiempo -que se mide con cada latido- para recibir tanto, guardar tanto; sólo la gracia de Dios hace posible que sintamos su presencia, que trasciende todo tiempo y espacio, en esta vasija de barro que somos; únicamente la gracia de nuestro Creador nos hace capaces de comprender en un instante, no con la razón, sino con el alma, lo que dijo el salmista: para Dios un día son mil años y mil años como una vela nocturna. Navegamos en el Mar de Galilea; renovamos nuestro bautismo en el Río Jordán; subimos al Monte Tabor, al de las Bienaventuranzas, al Carmelo; entramos en la Basílica de la Natividad, en Belén; caminamos por Cafarnaúm y entramos en la casa de Pedro, que hizo suya Jesús; fuimos a la casa de la Virgen María, en Nazaret; a Qumram en el desierto, donde se hallaron los Rollos del Mar Muerto; al huerto de los Olivos; la Vía Dolorosa, el Gólgota, el Santo Sepulcro, lugar bendito de la muerte y resurrección de nuestro redentor… muchos lugares para tan pocos días… parece imposible, pero fue así.

¡Jerusalén! ¿Cómo describirte? Tu hermosura y tu poderde convocatoria son reflejo del autor de la belleza y del misterio de la fe. Peregrinar a ti es vivencia de conversión y penitencia, de gozo y gracia jamás vividas. No hay ciudad que se te pueda comparar; eres el corazón del mundo. Sólo os puedo decir: Ven y verás.

Para mí, que ya he ido en cuatro ocasiones a Tierra Santa, cada peregrinar es nuevo, encuentras lugares, palabras no escuchadas y experiencias nunca vividas. Ojala y podamos seguir yendo año tras año, o cada dos años,a la Tierra que vio nacer a nuestro Salvador.

En estas peregrinaciones viajamos hacia el centro de nuestra fe, pero también conocemos mucho más de cerca a la Orden Franciscana que está a cargo de la Custodia de Tierra Santa desde hace 700 años. No solo cuidan de los lugares santos, ¡habría que verlo para comprender!. También ayudan a cientos, a miles de personas que lo están pasando mal por un muro de vergüenza, por un odio a la fe recibida, o por unos controles que te aburren y humillan. Allí están los Padres Franciscanos creando escuelas, dando trabajo, construyendo pisos para los que viven en la calle. Velan por las piedras vivas y las personas muertas. ¡Cómo hemos comprendido su custodia! A partir de ahora,cada Viernes Santo, cuando nos pidan un donativo para los Santos Lugares, ya le pondremos rostro y obraque nosobligará a ser generosos. La Tierra Santa también es nuestra.

En cada oración, en cada eucaristía, la Parroquia de la Inmaculada Concepción y todos vosotros erais recordados y llevados a Dios.¡Que gran experiencia!.

 

Julián Martín

Foto del recuerdo:
 

 

Esta fotografia la hice el mes de julio. Es el rio Jordan donde el Señor se bautizó. Allí todos nosotros, peregrinos, renovimos nuestra fe.