CARTA DEL MES de Noviembre '08

ORAR POR LOS DIFUNTOS

Queridos amigos;

Hace unos días celebrábamos el Día de los difuntos, se celebra como en todos los sitios, el día 2 de Noviembre. Todos los años el ritual es prácticamente el mismo. Las gentes que viven fuera de la localidad, regresan al pueblo para visitar a sus difuntos. Al igual que los que viven en la población. Los días anteriores  a dicha festividad, los parientes, sobre todo mujeres y jóvenes, se acercan al cementerio, con cubos, útiles de limpieza, escobas, cal, etc, para limpiar las lapidas, enjabegar las paredes, limpiar todo lo que rodea a las sepulturas y dejarlo todo limpio para este día. En esta fecha los vendedores ambulantes de flores se acercan para poner sus puestos al lado de la tapia del cementerio, mientras que los vivos que visitan este lugar  llegan con ramos o los compran en los puestos.

 El cementerio se llena de gente, tanto por la mañana como por la tarde, que es cuando se oficia una misa a favor de los difuntos. Unos y otros van de unas sepulturas a otras para visitar donde están enterrados los suyos. Otros preguntas donde está tal tumba. Todo el recinto tiene un olor diferente a la mayor parte de los días del año. Para unos estar este día en el cementerio y poder acercarse a los restos de algún familiar les da felicidad, a otros, tristeza y a todos,  les trae recuerdos. Hay quien se va fijando en la fecha o edad en que han muerto algunas personas, y comentan ¡que joven era ¡ o que este murió de muchos años.

 Las lapidas de las tumbas se llenan de ramos de flores, como si todo el mundo quisiese competir con todos los demás para ver quien ofrece mas a sus muertos: las mejores y mas grandes ramos de flores, las mejores lapidas o las mas grandes...Unos por que tienen mas dinero que otros, y otros que tienen poco y dan todo lo que poseen...Todos se visten de las mejores galas. Pero es el día de los difuntos. Y todos deben estar allí. Es como si se desease que con visitar a los muertos, se quitase el peso de encima de pensar que todos acabaremos en el mismo sitio.

Un día 2 de Noviembre, el día de los difuntos, siempre es diferente a todos los demás. Después todos los días del año serán iguales, los difuntos descansaran en paz, sin visitas, ni ramos. Sin tanta algarabía. Los vivos no se acordaran de los muertos. Los cipreses seguirán en silencio alargando cada vez mas su sombra, como intentando tocar a quien pase cerca de él, para recordarle que un día u otro le tocara residir a su lado.

Cuando una persona muere, ya no es capaz de hacer nada para ganar el cielo; sin embargo, los vivos sí podemos ofrecer nuestras buenas obras y la oración para que el difunto alcance la salvación y pueda participar de la gloria de Dios. A estas oraciones se les llama sufragios . El mejor sufragio es ofrecer misas por los difuntos.

Debido a las numerosas actividades de la vida diaria, las personas muchas veces no tienen tiempo ni de atender a los que viven con ellos, y es muy fácil que se olviden de lo provechoso que puede ser la oración por los fieles difuntos. Por esto, la Iglesia ha instituido un día, el 2 de noviembre, para orar por nuestros difuntos.


Nuestra oración por los muertos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión a nuestro favor. Los que ya están en el cielo interceden por los que están en la tierra para que tengan la gracia de ser fieles a Dios y alcanzar la vida eterna.

 

Julián Martín

Fotos del recuerdo: Pronto hará un año de la muerte de mi padre, un 14 de diciembre, a él le he tenido muy presente, este año, en el día de los difuntos. Nunca voy a los cementerios porque creo que allí no hay nada, solo despojos. Mi padre vive y como vive, le rezo y le recuerdo así. Unos días antes de su muerte mi sobrina le hizo esta fotografía.