CARTA DEL MES de Septiembre '09

CON MARIA, GUIADA POR EL ESPIRITU, TESTIGOS DE JESUS

Queridos amigos;

Queridos herencianos
Después de este pequeño descanso veraniego, nos volvemos a encontrar a través de estas páginas del Periódico Parroquial: “Iglesia en Marcha”, para anunciar la preparación de un nuevo curso pastoral que vendrá marcado por el magno acontecimiento del 50 aniversario de la proclamación de la Inmaculada Concepción como “UNICA Y EXCELSA PATRONA” de Herencia. Se ha creado una comisión que organice los actos; se ha elegido un anagrama y un lema; el Obispo se unirá a algunos de los actos que se están preparando… Os puedo asegurar que viviremos un año de fiesta recordando que un 2 de enero del 1960, el Papa Juan XXIII, reconoció y firmó que la Inmaculada Concepción era la PATRONA de nuestro pueblo.  Tras este año, podremos hablar de un antes y un después, en relación con la Inmaculada. Es verdad que la devoción no se impone, pero el respeto a las normas de la Iglesia, el reconocimiento y aceptación de un  hecho y el acabar con la usurpación de un reconocimiento eclesial, si.

Empezamos a anunciar un año mariano, y lo hacemos en este mes de septiembre donde  multitudes de pueblos y lugares celebran y festejan a María Santísima. A modo de título recapitulativo, el  día 8  celebramos la fiesta del nacimiento de Santa María Virgen.  Por ello, quiero hablaros de la Virgen María. Lo hago, una vez más, de la mano del Papa Benedicto XVI, en un reciente texto suyo sobre la relación entre María y el Espíritu Santo.
La Virgen de Nazaret fue elegida en su  Inmaculada Concepción para que se convirtiera en Madre del Redentor por obra del Espíritu Santo. Inmediatamente después María acude a ayudar a Isabel, y  cuando llega hasta ella y la saluda, el Espíritu Santo hace que el niño salte de gozo en el seno de su anciana pariente. Todo el diálogo entre las dos madres  -sobre todo el Magníficat- está inspirado por el Espíritu de Dios.        
 
En la Natividad y en la vida oculta de Jesús, el corazón de María, en consonancia perfecta con su Hijo divino, es templo del Espíritu de verdad, en el que toda palabra y todo hecho quedan conservados en la fe, en la esperanza y en la caridad. De este modo, la casa de Nazaret fue «hogar» permanentemente encendido de oración y de atención constante a la voz del Espíritu, como también acontece en la vida pública de Jesús, de modo particular en las bodas de Caná, testimonio de la tan singular sintonía entre Madre e Hijo en la búsqueda de la voluntad de Dios a favor de los hombres.    
 
En la Pasión,  María permanece al pie de la cruz, junto a Juan y algunas mujeres. Madre y discípulo recogen espiritualmente el testamento de Jesús: sus últimas palabras y su último aliento, en el que empieza a derramar el Espíritu y recogen el grito silencioso de su Sangre, íntegramente derramada por nosotros. María sabía de dónde venía aquella sangre inmaculada: se había formado en ella por obra del Espíritu Santo, y sabía que ese mismo «poder» creador resucitaría a Jesús de entre los muertos.      
 
  Así la fe de María sostuvo la de los discípulos hasta el encuentro con el Señor Resucitado, y siguió acompañándolos también tras su Ascensión al cielo, a la espera del bautismo «en el Espíritu Santo», en Pentecostés. Allí María aparece nuevamente como Esposa del Espíritu para ejercer una maternidad espiritual y universal. Por eso María es para todas las generaciones imagen y modelo de la Iglesia  que con el Espíritu camina en el tiempo invocando el regreso glorioso de Cristo: «Ven, Señor Jesús».     

 Bajo el amparo de María de la Merced nos acogemos en estos días de fiesta. Ella nos enseñará a vivir según el Espíritu y a ser testigos fecundos de su Hijo.
                                                           Julián Matin

 

Julián Martín

Fotos del recuerdo: Cuando llegué a Herencia me encontré con esta disputa, sin sentido, en relación a la Patrona de Herencia. ¡Es tan clara la solución! Sólo desde la humildad y la aceptación de la leyes eclesiales se podría solucionar este conflicto. El Papa Juan XXIII, como así justifica este documento, dictaminó que la UNICA y EXCELSA patrona de Herencia es la Inmaculada. ¿Qué más decir?