CARTA DEL MES de Mayo '09
MAYO MES DE LA MADRE, MES DE LAS MADRES
Queridos amigos;
Permitidme que hoy comparta con vosotros un sentimiento, un dolor, la experiencia que viví hace unos días en el despacho de Cáritas.
Eran las seis y media de la tarde; ayude a una mujer joven a subir el carrito con el que traía a su niño. Era Carla. Tiene 24 años, rumana. Va bien vestido y limpia… coge a su niño en brazo y pasa al despacho. Pide comida, mientras empieza a sollozar saltando de sus ojos unas lágrimas que salían desde el fondo de su corazón. En este momento quiero subrayar, en primer lugar, que era “joven”, porque la juventud no está reñida con la valentía.
Carla empezó a contarnos su historia; vino sola a Herencia, aquí conoció a un joven de su país con el que se fue a vivir. Al poco tiempo, cuando todo iba bien, ella quedó en estado. Desde ese momento su pareja no dejaba de molestarla, incluso la pegaba porque ella no quería abortar. Lo que llevaba dentro era su hijo, era parte de ella… no, nunca abortaría… y una mañana se dio cuenta de que él había desaparecido. De nuevo se encuentra sola. Sin nadie y embarazada.
7 meses después, sola en el hospital, nacía su hijo. Nos contó que, cuando lo tuvo en sus brazos por primera vez, se vio una mujer distinta. Ahora tendría razón para luchar, para creer en la vida, para creer el uno en el otro.
Delante de mí, miraba a su hijo, lo mira fijamente mientras juega con su dedillos frágiles, lo abraza llorando y pregunta en voz alta. ¿Qué va ser de ti, mi niño? ¿Qué va ser de ti? No tengo nada, estoy sola, no puedo trabajar, ¿con quién te dejo? Mira a su niño y se lo come a besos.
El despacho de Cáritas se llenó de un emotivo ambiente, todo silencio, mientras nuestros ojos se llenaban de agua. Aquella madre soñó con su hijo. ¡Qué futuro le esperaba! Cuando crezca ese niño se dará cuenta de todo lo que ha hecho su madre por él.
¡Sueña, hijo mío, con un mundo mejor, porque soñándolo esta ya más cerca de tus manos! ¿Sabes? Yo también soñé contigo y por eso lucho en este momento, por ti. Y pido para poder comer, mientras alguien me ofrece un trabajo, sola, sin nadie conocido ni querido, solo tú y yo hijo mío.
Soñar… también Dios sueña, como una madre, con cada uno de nosotros. Y nosotros, como niños, nos acogemos a sus brazos maternales.
También nosotros soñamos con un mundo nuevo. Y Dios está siempre ahí, fiel, como una madre, alentándonos en su construcción. Como una madre, enseñándonos a trabajar, y lo que es importante, a soñar.
Hoy, Carla, es imagen de todas las madres del mundo, de todas las que luchan para sacar adelante sus hijos, de todas las que enseñan a trabajar, a esperar, a soñar… como María, como todas las madres, a Ella y todas. Gracias..
Julián Martín
Foto del recuerdo:
Mi madre, el día de su boda. Con esta carta deseo hacer un homenaje a su persona ya que en ella me formé, de ella nací y, como dice Isaías, "en el seno materno me llamó" (cf 42,6)